jueves, 16 de agosto de 2012

Tanto silencio.


Tanto silencio y tan perdido que me encuentro, que no me había dado cuenta de que te fuiste y ya no estás. Mostrándonos nuestras viejas heridas, compartiste conmigo tus momentos más oscuros.
Tan calmo todo, que todos los relojes al parecer se quedaron sin su tic tac. Quería saber tus secretos y deberías haber dejado de mantener las apariencias, cuando me podías haber dicho la verdad. No era necesario que me protegieras por mucho más.
Entonces, así de la nada llegó el momento de sucumbir. Tan ruidosa la situación, en las horas después del impacto, cuando tuve que reunir las partes y entenderlo todo. Y así fue, tan ruidoso el momento, que todo lo que sabíamos es que lo que traería sería nada.
Entre todas las palabras que sonaban fuerte, podía localizar los latidos de tu corazón. Su dolor, sus preocupaciones, gritaban desde todos los poros. ¿Debería haber llorado contigo o preferías que te deje en soledad? Sin embargo ahora puedo decirte que no podrías sufrir por siempre, porque tu corazón late a través de todos tus silencios.
Tanto silencio, que cada uno de nosotros sabía, que esto era para siempre, por siempre y una vida. Y todo era tan sigiloso, que cada uno de nosotros sospechaba, que ahí no había palabras para esto, con las cuales se pueda describir este sentimiento. Dejándonos entrar detrás de la fachada, porque habíamos esperado mucho tiempo para ello.
He oído hablar mucho y nada he recibido en todo este tiempo en el que no estás, esa es la razón por la cual a veces no puedo dormir en las noches. Tan confuso y tan perdido estuve allí, que el silencio vivió entre nosotros en vez de ti.
Tan tranquilo y silencioso todo, pero aún así te extraño todos los días y en donde quiera que estés, enséñame, que el silencio se volvió tu mejor amigo también.
Si escribo miles de palabras sobre lo que extraño, no significa que lo entienda. Porque este sentimiento, por siempre se quedará.

2 comentarios:

  1. Pues sí que ha sido larga tu ausencia, espero que por lo menos esos sentimientos y ese silencio hayan servido, no ya para que lo entiendas si no por lo menos que lo asumas. La vida esa así.

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  2. ¡Muchas gracias por tus palabras Pibe! En realidad es un escrito con unos cuantos años encima. Estaba ordenando mis cosas, lo encontré y bueno acá está publicado.
    La ausencia es porque viene siendo un año bastante movido con algunos giros interesantes o por lo menos distintos, que me mantienen distraído. Sin embargo, ya andaré publicando otra vez que he acumulado unas cuantas hojas perdidas entre carpetas y libros.
    Un abrazo.

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