martes, 21 de junio de 2011

Vuélveme paranoico suavemente y de una sola vez.

La paranoia, de vez en cuando nos da ventajas en ciertas situaciones de la vida. Y otras tantas veces jugamos a tener la peor situación posible en nuestras cabezas. Estamos listos para terminar algo, pudimos solucionar un problema… Lo sabemos, pero hay una vocecita en la cabeza que nos pregunta ¿y si no fue así? ¿Y si el trabajo que hicimos tiene alguna falencia y pudimos haberlo evitado? Así que, revisamos nuestra labor una última vez antes de pasar a otra cosa. La paranoia a veces se convierte en una pequeña amiga de los detallistas o de la simples personas a las cuales les gusta hacer bien las cosas.
Todos somos susceptibles a ello, al pánico y la ansiedad de no saber lo que va a pasar. Al final no tiene sentido, porque todas las preocupaciones, y todo eso de hacer planes sobre cosas que podrían o no podrían pasar sólo hace que las cosas empeoren. Así que paseemos a nuestras mascotas o échemonos una siesta. Hagamos lo que hagamos, dejemos de preocuparnos, porque la única cura para la paranoia es estar ahí. Justo donde estás. 

2 comentarios:

  1. Vos no estás loco. Sos re normal, los locos son todos los demás. Claudio

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  2. ¡Claudio! Es solo una forma en que me gusta ver las cosas, sin embargo muchas gracias por tus palabras. Un abrazo.

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